
Acario Cotapos
1889-1969
“Soy individualista y en mis obras procedo como tal…”, entrevista.
Destacado músico y compositor chileno de principios del siglo XX.
Acario Cotapos nació en la ciudad de Valdivia, el día 30 de abril de 1889. Sus primeros años de vida transcurrieron en Argentina; país que escogerían sus padres, Nemorino Cotapos y Rosa Baeza para emigrar, debido a la guerra civil que afectaba a Chile, en 1891.
En 1902, la familia Cotapos Baeza regresa a Chile, encontrándose con una nación diferente, en pleno proceso de transición social y modernización a nivel cultural. Tales circunstancias, incitarían la creación de nuevos movimientos musicales que se desmarcarían de la composición clásica – romana de la época.
Imagen Biblioteca Nacional
Los artistas que pertenecían a esos grupos, fueron influenciados por corrientes vanguardistas europeas, inspiradas por el compositor alemán, Richard Wagner. Wagner rompe con los esquemas establecidos, presentando sus obras con una sensibilidad y estructura diferente a lo conocido, en ese entonces.
Esta nueva tendencia musical cautivaría a Acario Cotapos, impulsándolo a comenzar su carrera musical de la mano de destacados colegas y amigos, tales como: Alfonso Leng; Próspero Birquertt; y los hermanos, Alberto y Eduardo García Guerrero. Todos ellos fueron músicos de corazón, más que de aula. “Sentir más que saber”, sería la consigna de este grupo de jóvenes compositores.
Cabe destacar, que las primeras incursiones artísticas de Cotapos, no son musicales. Inicialmente, sus obras se encuentran en la literatura, específicamente, en el área teatral. Sus creaciones en este ámbito, se caracterizaron por la recreación de grandes tragedias, acompañadas de una colosal ambientación y magnánimos escenarios. Los personajes heroicos del artista se desenvolvían, dramáticamente, en este género.
Su narrativa literaria inspiraría sus composiciones musicales.

Archivo Biblioteca Nacional
La formación autodidacta de Cotapos, sin duda, generó revuelo entre los estudiosos de la época, quienes reprocharon su falta de teoría y reglas, a la hora de componer. A pesar de las críticas, la personalidad transgresora y la originalidad de sus obras provocó interés dentro de cierto círculo de artistas, los cuales, también comparten sus ideas modernas e innovadoras que están por fuera de la teoría establecida.
Aquellos artistas invitaron a Cotapos a participar dentro del Grupo de Los Diez. Durante su permanencia en esta agrupación, cultivó valiosas amistades que lo acompañarían a lo largo de toda su vida. Principalmente con los músicos Alfonso Leng y Alberto García Guerrero, quienes comparten con él, sus conocimientos y consejos técnicos, aclarándole sus dudas sobre la composición y la armonía en la creación de sus obras[i].
En el año 1916, se traslada a Nueva York. Lejos de Chile, comenzaría una nueva etapa, enriqueciendo su formación y rodeándose de importantes expositores de la música europea, figuras como: Edgar Varesse, Copland, Milhaud y Cowell.
Asimismo, se preocupo de acercar y cultivar el arte de la composición para otros; propósito que lo incitó a formar un grupo musical llamado “Intenational Coposers Guild”, en el barrio de Green Wich Village. Luego, éste, daría origen a “League of Composer”.
Bajo este escenario, estrenaría sus dos primeras obras: “BPhilipe L árabe” y, posteriormente, en 1918, “Le Derachement Vivante” para soprano y 18 instrumentos. La última, fue estrenada en Heolian Hall, con la participación de Eva Gauthier -destacada cantante canadiense, fundadora del Gremio Americano de Artes Musicales-.
En el mismo tiempo, inició la creación de una de sus obras más populares, el poema “Voces de Gesta”, de Ramón del Velle-Inclan. Pese al éxito obtenido, sólo se han estrenado sus fragmentos, ya que no se completo la orquestación total. En el año 1935, la pieza inicial de esta obra se presentó en la ciudad Madrid, con la participación de la Orquesta Sinfónica de España.
Tras estos años en Estados Unidos, se mudaría a Paris, donde estuvo por 7 años y, luego, se trasladaría a vivir a España, permaneciendo en la ciudad de Madrid por otros 4 años. En ambos países europeos, se preocuparía de dar a conocer su obra. En Francia, por ejemplo, estrenó su primera sinfonía (1930): “Los Cuatro Preludios”, obra que asombró a la audiencia del Salle Gaveau -prestigioso teatro de la ciudad de Paris-. Finalmente, al estallar la guerra civil española, regresa a su país natal.
Profundizando en la tendencia musical de Cotapos, sería injusto decir, que las obras del compositor chileno estuvieron marcadas por el movimiento wagneriano. Si bien, existe una similitud en el punto que fusiona la música con la literatura, se diferencia, tajantemente, en la composición de éstas. La creación de Acario Cotapos es incorrecta, carece de cánones establecidos; su obra es construida a través de la intuición, en un mundo sin horizonte alguno, donde no se pretende la comprensión del oyente, sino que se busca la capacidad de abstracción que éste pueda tener.
Se conocen, alrededor de 40 obras de Acario Cotapos, muchas extraviadas o sin finalizar. La mayoría son sólo fragmentos, donde no se conoce con exactitud sus nombres, las fechas de realización ni tampoco las publicaciones de éstas. Gran parte de esta problemática se debe, principalmente, al carácter del artista pues nunca fue muy acucioso en llevar un control de sus creaciones. Sus obras son trozos convertidos en música, partes de un plan infinito que no lograba terminar.
En el año 1960, la trayectoria de Acario Cotapos fue reconocida en Chile, distinguiéndolo con el Premio Nacional de Arte, mención Música. Diferentes personalidades, alrededor del mundo, tuvieron palabras para él, reconociendo su personalidad y su trabajo musical.
Su nobleza espiritual, originalidad e imaginación dan a su obra, la más alta jerarquía dentro de la música nacional. Mérito que él logra alejado de toda clase y de influencia académica; fue creador de un lenguaje propio y un estilo innovador que inspiraría a las generaciones futuras.
En 1989, a la edad de 80 años, Acario Cotapos muere en Santiago de Chile. Un año después de su fallecimiento, Fernando García Arancibia -Premio Nacional de Artes Musicales, 2002-, recuperó todo el material musical del artista, encontrado en su domicilio y, personalmente, se preocupó de entregarlo a la sección de Archivos de la Biblioteca Nacional.
Dentro de las obras escénicas más conocidas, encontramos:
“Voces de Gesta” (1918). Tragedia de tres jornadas sobre la obra de Valle Inclan. Estrenada, tanto en Chile como en el extranjero, Madrid.
“El Pájaro Burlón”, drama de magia, hablado y cantado. Fue estrenada en Chile y en Francia.
“Cuarteto de cuerdas Dionisyos” (1925)
“Balmaceda”, relato musical para recitador y orquesta. Chile (1957) y Francia (1958)
“El Detachement Vivant” para 28 instrumentos (New York, 1918).
“Imaginación de mi país”, estrenada en 1954, en Festivales de Música Chilena y en la ciudad de Copenhague, Dinamarca (1958).
“Philippe L`arabe”, para Barítono y 28 instrumentos (New York, 1925).
Obras para piano:
“Sonata –Fantasía”, Santiago de Chile (1924) y Paris, Francia (1928).

